Bienvenidos a Radio a color!

Si la vida se desarrollara en una estación de radio, la mía sería Radio a color! Este espacio es un intento de emitir a través de cada post la frecuencia de mi vida, con sus diferentes tonos y matices. Gracias por sintonizar Radio a color, espero que disfruten de la programación!

--Todos los textos y fotografías me pertenecen a menos de que se acote lo contrario--
Mostrando entradas con la etiqueta Polaroids Mentales. Mostrar todas las entradas
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Desaparecer

jueves, 2 de agosto de 2012
Desaparecer tanto tiempo de la sociedad -como uno la conoce- tiene sus ventajas. Verse sustraído del suelo relativamente sólido conformado por carrera, amigos, noche y otros pasatiempos lo obliga a uno a ir más allá de solo ordenar prioridades. El único consuelo que uno tiene al perder su vida pasada es tener el poder de hacer una totalmente nueva.

He aquí una lista que tomaré en cuenta ahora que me encuentro ante el canvas totalmente en blanco de mi presente:

-Habiendo encarado la mayoría de mis miedos en dos meses, siento que puedo encarar cualquier cosa. Pero a la vez, siento que hay tanto dolor en el mundo que me he vuelto irremediablemente temerosa.

-Estar presente. Esto me pasó por estar ausente de todo, hasta de mi propio cuerpo. Y eso es estar muerto.

-No querer volver al lugar del delito, por más que este fuera un paraíso de mi anterior cotidianidad, es algo natural. El tiempo dirá si debo volver o no.

-Quiero salir de la U lo más rápido posible. Antes pensaba en luchar por mi Escuela, pero esto me hizo ver que no vale ni medio segundo de mi tiempo.

-Primero está mi salud, después mi familia y después todo lo demás. Porque todo lo demás no me da una garantía tan real como las anteriores.

-Ser artista no es un cartón, es trabajar todos los días para hacer obra y luchar para exponer la mayor cantidad de veces posible. Y más allá de eso, ser artista es vivir y plasmar lo vivido.

-Vivir de una vez por todas la realidad de que uno enfrenta la vida solo. Disfrutar la presencia de otros, pero no necesitar a nadie.

-Encarar la realidad de que talvez no recupere nada del pasado, incluido el 100% del movimiento de mi mano, y adaptarme a eso.

-Tengo que desaparecer paulatinamente a la Daniela baja de autoestima -porque existe-. Me he probado que soy más grande de lo que pensaba. Deshacerme de la Daniela que cree que todo el mundo es bueno aunque sea misántropa por naturaleza.

-Reconciliarme con Dios, esa energía positiva que mueve todo en este mundo, es imperativo. A mi manera, como yo lo veo. Porque al fin y al cabo, ha hecho de mi vida todo un ride!

-Talvez parezca estúpido, pero ahora quiero empezar a vestir realmente bien. Y gasté todo lo que no gasté en mi carrera para cumplirlo. Reflejar que me siento bien con mi cuerpo, porque es una realidad que me ha costado años.

Engrosaré la lista conforme pasen los días y la memoria deje de traicionarme, porque si uno no aprende de esto, probablemente la vida siga enseñándole a uno la misma lección.

Abrazos

domingo, 29 de julio de 2012
Hay abrazos que no se van. Desearía que apareciera otra vez desde la oscuridad con los brazos abiertos y los cerrara a mi alrededor, bajando después su cabeza sobre la mía como para sellar esa inquebrantable barrera ante la realidad. Hoy más que nada, cuando el dolor y el miedo no pueden ser menos reales, necesitaba de ese abrazo. Sentir que calzo en el pecho de alguien como si nos hubiésemos quebrado alguna vez y finalmente encontráramos como arreglarnos. Juntos.

"Cuidate y cuidá mucho esa manita, que es nuestra herramienta de trabajo, yo sé que estás para cosas enormes..."

Ha visto mis tropiezos y glorias como artista, ha sabido de mis sueños. Desde su madurez me conoció siendo una niña y aunque todavía lo sea un poco, se ha sentado con esa niña a tomar café y hablar de cosas de grandes. Me ha visto con la cara llena de tinta y de rabia. Él me ha visto crecer. 


Aquí estoy una vez más, semiotizando todo, confundiendo admiración profunda con amor. Saboreando ese encuentro inesperado, las palabras y los abrazos. La complicidad mezclada con arte y furia. Y la necesidad de más. 


"Se te quiere, respeta y admira mucho"

Nota 02/08: Lo que escribo en noches lluviosas tiene la mitad de su validez. Esto es un ejemplo.

How dreams are prepared

sábado, 28 de abril de 2012
"In dreams, emotions are overwhelming"
The Science of Sleep 


Introducción a la historia del arte II fue un curso difícil. No sólo porque era denso en materia, sino también porque era los viernes en la mañana, día en el que generalmente amanecía con mis alumnos en el aparta de uno de ellos haciendo alguna tontera -hay recuerdos que no voy a borrar-. Además, el profesor era muy soberbio y yo, de esas alumnas que discuten. Pese a todo, hubo clases que me impresionaron mucho. De ahí saqué dos conceptos claves en mi vida. El primero fue "pulsión", pero en ese no me quiero enfocar ahora. Mi interés radica en una clase entera sobre la "historia de la imaginación".

No me interesa hacer aquí un postulado teórico, más porque no me acuerdo mucho del contenido de la clase que porque de verdad no quiera hacerlo. Suena abstracto, pero "la historia de la imaginación" simplemente es una cronología de cómo se ha construído la realidad según la época y si esta se ha visto como algo objetivo y único o como algo subjetivo y flexible. 

Yo obviamente la veo como algo subjetivo y flexible.

Saber que la realidad se construye a través de la imaginación resultó ser un consuelo enorme. Desde que tengo uso de razón lo hago de esa manera y siempre me había sentido excluida del escaparate-status quo que resultaba ser la vida. Sin embargo, hubo música, películas, libros, obras, etc. que me instaron a creer que había otra manera de hacer las cosas. Y ahí voy siempre, con ese afán literario de construir cada día sobre un imposible

Algo que me dio más potestad de creer en esto fue encontrarme a otra gente imaginándome. Saber que me vieron en lugares en los que no estuve, haciendo lo que nunca hice y similares me hace pensar que talvez esto de llenar vacíos de la memoria con inventos no sea algo tan raro después de todo.

Claro, existen niveles. Hay quienes lo hacen simplemente por atar cabos. Otros lo hacemos para llenar nuestros días de anécdotas, risas, miedos pero sobre todo, de sentido. Como concluímos ayer, gente como nosotros, aunque vaya siempre a los mismos lugares y encuentre la misma gente, nunca va a vivir las mismas cosas. Así es como a mí me gusta imaginar.

Aunque últimamente me veo tentada a cambiar los ingredientes de mis sueños. Por eso me encuentro aquí, sábado en la madrugada. Sin amaneceres cansados, sin pataletas y sin rencores. Solo yo conmigo, el corazón en paz, Pulsión durmiendo y entreteniéndome con setecientas setenta y siete hipótesis sobre cómo encontrarnos e intentar soñar. 


..."Maybe we have different perspectives on the future"

Tanguera calavera

domingo, 29 de enero de 2012
No soy porteña. Y no lo conozco a Arlt.

Ser un juguete rabioso es el sinónimo sin censura de la vida puerca. Las mujeres con marcado éxito, atractivo y sentido común -la modestia aparte me la afanaron- son candidatas perfectas. Es bajarse del pedestal donde una misma se ha puesto para buscar épica en los lugares más absurdos.

Los juguetes rabiosos le ponemos el pecho a las balas esperando ser inmortales. Caminamos, tomamos mil buses, nadamos, derrotamos demonios y cazamos fantasmas. Nos entregamos enteras por unos minutos de vuelo sin saber que nos enfrentamos a babosas sin swing, disfrazadas de pájaro. Se arrastran, dejando una marca inútil de su paso por este mundo.

Resultado final.

Babosa sin swing: 1. Desayuno caliente, servido en la cama. Libido satisfecho. Esfuerzo intacto. Un poco de incomodidad entre el final y la partida de la puta y después, tranquilidad.

Juguete rabioso: 0. Miedo multicolor. El vacío de la complacencia. Pérdida de identidad. La vocación de ser tanguera calavera toda la vida, con las nalgas atrincheradas detrás de un piano y una botella de vino. Y la estúpida vocación de volver.



Nota 29/01: Para salvarte solo supiste hacerte odiar. Lo escribocon seguridad porque al volverme carne, para vos perdí el cerebro. Y aún así no lo entenderías, porque vos no hiciste mal.

Veni, vlidi, vici -Editado-

martes, 22 de noviembre de 2011
Ya logré deshacerme del nudo que me dejó en la cabeza.
-No hay tanta semiótica, era solo una maraña de pelo-
Os digo, no ameis con el pelo suelto.

Se irán las marcas del cuerpo
y será una rápida recuperación
porque la piel encallece más rápido
cuando no hay heridas del corazón.

Me quedarán para hacerme sonreír
un par de lugares y el eco delicioso
de un oficio que solo él ha sabido ejercer.

Pero lo más valioso de todo
es que hoy voy por la calle,
cual hembra refinada a punta de locuciones latinas
con el grito de Julio César entre los labios.





Nota 12/12: De esas cosas que quedan en la mente como un capricho y resuenan en el espacio vacío de la falta de asuntos en los cuales concentrarse. Mi pecado capital es la gula y aunque llegué, vi y vencí, yo sigo queriendo más.


Coloquio 'round about midnight

miércoles, 2 de noviembre de 2011
Aprender que en esta vida el chamuyo existe. Perdón, el chamuyo no, la hablada. El chamuyo no es garantía de nada, la hablada sí. Pero no. La hablada es menos ágil y más cruel. Ahora que lo pienso, talvez la solución esté en transformar la hablada en chamuyo. Y disfrutarlo. Dejar las nubes y ser ordinaria. No, perdón. Una ordinaria. Matar las ganas de querer dar más. Coleccionar en la memoria del celular números que jamás voy a volver a usar. Empezar siempre por curarme en salud.




viernes, 28 de octubre de 2011
Así como vos pensás en ella, yo también pienso.

En ella, no te equivoqués.

Debe ser linda, sin duda.
La imagino pequeña,
bien peinada, menor que yo.
Simple por fuera y por dentro
y con eso no pretendo halagarla.

Créeme que te entiendo.
Una mujer que disfruta
de cantarte al oído
y rozarse las piernas
debe ser todo un desafío.

Yo también tendría miedo.


Instinto

lunes, 17 de octubre de 2011




‎"No me considero un experto en nada, solo me manejo por instinto" -Gustavo Santaolalla






Mientras tengo sobre mi escritorio y en mi mente montañas de trabajo que hacer, me acuerdo de esa frase. La leí en esta entrevista.

Mi día a día está lleno de mucho en qué pensar. Ocasionalmente hago freelance en diseño. Trabajo en un bar en la parte de imagen, organización de actividades y publicidad -básicamente contribuyo con que se mantenga lleno-. Soy la primera y única DJ de Tango en el país -que es un brete increíblemente complejo-. Dirijo una compañía de Tango y doy clases. Soy cantante -de Tango, pa' no perder la costumbre- y espero estrenarme como directora de un pequeño espectáculo.

¿Y qué soy? Nada, básicamente. Estudiante, talvez. Sí, he de confesarlo. Pese a todas las cosas en las que trabajo, no tengo un título en nada. Estudio diseño gráfico y espero algún día titularme en grabado también. He estudiado Tango y otros ritmos, pero nunca dentro de una carrera. No he recibido un curso de publicidad, relaciones públicas, teatro o lo que se crea necesario para mi trabajo. Todo lo hago por puro instinto. Es lógico que esto suene a desastre, hasta yo misma he llegado a desconfiar. Pero al ver el éxito de mi trabajo en instancias tan reales como mis alumnos o clientes satisfechos, encuentro valo
r para seguir arriesgando. Y hasta a mí me parece increíble que solo tenga 21 años.

Lo último que espero por todo lo que hago es la admiración de nadie, simplemente me considero dichosa porque la vida me ha dado la oportunidad de vivir sueños -ni siquiera de cumplirlos, porque algunas cosas ni siquiera las imaginé-. Todo porque me he dejado llevar por el instinto, y el instinto está formado por qué tanto estemos abiertos a aprovechar las oportunidades de aprender, por más irrelevantes que parezcan. Si yo -entre otras oportunidades- hace tiempo hubiera considerado irrelevante asistir a una clase de Tango, creo que hoy mi permanencia en este mundo no tendría mucho sentido.


Signos

domingo, 28 de agosto de 2011
My fault, my failure, is not in the passions I have, but in my lack of control of them.
- Jack Kerouac


Soy de esas personas a las que todo les significa. Todo es profundo, todo es sueño, todo es una historia detrás de cualquier chunche. Esto puede parecer un pasatiempo inocente, como acumular años convertidos en cajas y cajas llenas de papelitos debajo de mi cama. Como poder llegar al centro de mi corazón con alguna cámara inservible o con un sombrero que huele a décadas.

Pero también significa andar con un halo de melancolía -o usando un término más aproximado, de saudade- pues todo habla, todo es pasado. Es una especie de esquizofrenia, llenar el presente de persecuciones. Es cansado, porque por causa de esta paranoia uno puede terminar con una sola copa de vino hablando de cosas que no debe, sólo porque un camerino ya no es un lugar donde uno solo se cambia de ropa. Por citar un ejemplo, nada más.

Ya no más

domingo, 21 de agosto de 2011
No más Linda Porter, soportando toda su vida migajas compartidas de cariño, sólo porque una pendeja canción así se lo dictaba.

Me dedico a dejar que me tome de la cintura, que me dé besos en la mano. Con cuidado huelo su pelo, con cuidado para no hundirme en el romanticismo desde un principio. Ya no tengo edad para volverme loca antes de tiempo. Muchas gracias, prefiero la paz.

Ya no quiero vivir una película independiente. Quiero mejor vivir un libro, porque los personajes no actúan, simplemente son escritos. Igualmente no existen, pero nadie los representa, nadie los finge y no se fingen entre ellos.

Entre otras cosas

lunes, 20 de junio de 2011
Quisiera que aprendieras a llorar como lloro cuando voy al teatro o veo una película sola, largamente, sin consuelo. Suspirando sin control, como cuando de chiquita lloraba por cualquier cosa, y luego lloraba porque me dolían los ojos de tanto llorar. Quisiera hacerte llorar de alegría, de Háblame, de salvarte, de amabilidad y de amarillo. Es más, creo que ya sabés, pero solo quiero estar ahí para recordártelo. Que lloremos juntos lo que vino antes de nosotros, sin ser reprimidos por el ambiente o el mesero vigilante. Que lloremos de emoción por lo que vendrá, que el llanto sea nuestra manera de gritarle al mundo que no nos importa nada y que estamos aquí para sentir.

Quisiera enseñarle las nalgas al pasado en signo de desprecio cómico, como reprochándole amistosamente lo cabrón que fue. Amistosamente porque sin él, no estaríamos dándonos la mitad de lo que somos -tan cantina de pueblo de parte de nosotros-. Le doy la espalda al futuro para enroscarme en tu pecho, deseando que el taxi nos cobre un millón de colones con tal de que ese momento en el que vos cerrás los ojos mientras yo controlo mi llanto omnipresente no se acabe nunca.

Quisiera saber quién te hizo tanto daño y arrancarles la cabeza, escupirles la cara, quemarles la casa, cobrarles tus inseguridades y tormentos causándoles el peor dolor del mundo. O talvez sea más fácil, factible, seguro y lindo curarte -aunque todo el mundo me insiste que eso no se debe hacer- con mis manos, mi voz y mi tiempo. Quizas sea una mal negociante, pero a cambio te pido que te quedés conmigo.

Quisiera escribir todas las estupideces que pienso -aunque ya empecé, son muchas y algunas talvez contraproducentes-. Mientras tanto sonrío, canto y pienso en el día en el que te enseñe estas cosas y no te den miedo. Aunque creo que después de verter el alma sobre una mesa para dos, miedo es lo menos que nos podríamos tener.



Loa loa

lunes, 23 de mayo de 2011
Yo sé que siempre será muy pronto para decir todo lo que digo, pero a la vida le hizo mucha gracia hacerme con el corazón tan blando y con los ojos tan clavados siempre en la Luna. He de confesar tantas cosas que darían miedo por prematuras y apasionadas. No pretendo decir que lo amaría por el resto de mi vida -aunque esté muy loca, tengo mis límites-, pero no temo decir que dentro del aquí y ahora, no puedo dejar de pensar en él.

Ya todo se llenó de etiquetas otra vez, ese es el primer síntoma de intoxicación. La calle en donde transito todos mis días, mi Corrientes ficticia se llenó de nuestros pasos y risas cuando deteníamos el transito al cruzar las calles -porque en serio sucedía-.Un café en el cual saludar trenes con un gusto a chocomenta en la boca. Una bolsa de ropa. Un puesto en el cual robar risas -porque no compramos nada-. Mi lugar de reuniones, mi gimnasio, un bar lleno de niños y faunos -de los que me salvó con solo asegurarme entre sus brazos-. El barrio por el cual siempre camino y siempre creo verlo. Todo mi mundo se llenó de etiquetas con nuestros nombres secretos, esas dos personas que creamos inconscientemente cuando nos conocimos.

Ahora no puedo quedarme pensativa porque la ilusión y el miedo aparecen con sus respectivos ejércitos. El primero revienta sus cañones y de su pólvora se recrea un escalofrío que recorre todo mi cuerpo hasta explotar en una sonrisa. La ilusión me regresa a encontrarme segura entre su pecho y sus piernas.

Pero el miedo me encierra en la incertidumbre de la posible repetición de la historia. Me encierra en el calabozo del abandono, en el cual he caído tantas veces por ser como soy... y me hiero a mi misma, pensando que nada de esto es real. Que detrás de esos ojos que me miraban fijamente al hablar y que no se despegaban tras el silencio no hay nada más que... nada.

Así se da la batalla entre dos voces que me insisten sobre el sí y el no, modificando completamente mis ánimos hacia uno u otro lado de la balanza -analogía inherente a él, sin querer-. Un poco porque odio esperar, porque tengo el corazón muy débil... pero más que todo, porque nunca... porque nunca.


Él -como si yo fuera Oliverio-

viernes, 23 de julio de 2010

es un tango al que no le encuentro el compás

es ver la avenida y pintarla magenta

y ver el viejo pañuelo rojo y que ya no signifique lo mismo

y que un, deux, tres, cuatro...

que baje y suba la marea en cuestión de cinco minutos

que la luna mengüe aunque no le toque

es amar a los peces y querer pasar la vida rodeada de ellos

morir de miedo, de risa, de celos, de misterio y de libido

confiar y desconfiar

querer matar a hombres y mujeres por igual

levantar una fortaleza mientras caminamos bajo la lluvia

despedazarla con los dientes

las manos

el ego

los calcáneos

NO

yo digo que no

que solo hay cangrejos y peces y nada más

nada más cerca

nadie más nos sigue

guardarlo en mi hoyo en la arena

y perder una pinza antes de perderlo

de todos modos vuelven a crecer

como hacer sautés hasta que la pared se pone verde

y nos caemos.

Es difícil desprenderse tanto como Oliverio Girondo. Es difícil desprenderse.

Cien

jueves, 17 de junio de 2010
Contar hasta cien es tenerle paciencia
a la voz que siempre me grita "talvez".
Hasta cien he contado corrido y de vuelta
sin saber por qué cuento si no hay nada otra vez.

Tengo cien veces de pensar que los quería
y son cien las veces que me dije que no.
Cien es decir que tengo fe todavía,
que después de tanta caída vuelvo a cantarle al amor.

Cien años parece que llevo en las letras,
cien meses volviendo a ver hacia atrás
con más de cien poemas a cuestas
y más de cien tangos aún por llorar.

También hay cien frases que no deben decirme
si quieren alejarme del luto y el vacío.
Pero hay más de cien veces en un solo día
que sonrío por el hecho de poder respirar.

Cien son las canciones con lágrimas,
pero más de cien son las que me levantan.
Cien veces diré que aún me queda esperanza
aunque cien veces me comprueben lo contrario.





Y cien son los posts que llevo en Radio a color!
Gracias a todos los que eventualmente han pasado por aquí, los que pasaron por mí en los tiempos de Mundo Poesía... a los que todavía creen en las letras, en sentir, en vivir.
Y más específicamente a Ellen, que siempre ha estado ahí, quitándome el miedo a las letras, al amor, a vivir.

Ya pasó

viernes, 4 de junio de 2010
Hice click en "Nueva entrada" sin tener la más mínima idea de qué escribir.

Cuando uno crece deja de hacer ciertas cosas. Como asustar a la gente con poemas de un amor que no vale ni cinco pesos, porque no existe. Confieso que he crecido y tendré que inventarme otra vez un método para encontrar palabras que suenen bien estando juntas y que además cumplan la pesada responsabilidad de expresar lo que siento -y que además no me hagan pasar por la pena de aceptar que soy de esas que sienten de más y piensan mucho menos-.

Ya pasó el tiempo en el que creía que iba en la cola de la carrera. Ahora voy a narices de los primeros lugares, con la estrategia en mente de cómo sacar ventaja. Soy yo, tengo una manera personal de hacer las cosas y tengo tenacidad. El problema ya no es que le tenga miedo al camino, sino que se multiplicaron y ya no sé cual ruta tomar. Cierro los ojos, confío y apunto.

Ya pasó el tiempo en el que me subía a nubes cargadas de agua, que lo único que hacen es llover. Entendí que no todo el mundo tiene complejos de Quijote y vive su vida según lo que ha leído. Aunque mi vida sea una serie de eventos increíblemente aleatorios, sola le puse tachuelas a mis zapatos, para darme cuenta que voy caminando.

Hoy que podría andar corriendo por las cornisas por la esperanza que me da tanto nuevo intento, me limito a bailar cuando nadie me ve, para que el día que logre encontrar una nube sin lluvia, haya ensayado lo suficiente para hacer que valga la pena.

Estela de la Euforia

lunes, 29 de marzo de 2010
No sé cual de todas las partes de mi cuerpo
está mal aceitada
o aceitada de más,
cual pieza falta o tengo extra.

Hay mezclas de eventos,
notas, letras y colores
que me escarban el pecho
y explotan todas juntas en euforia.

Es como si una droga etérea
se me metiera por la nariz,
me jodiera los mecanismos
y por obra de la química
comenzara a dar brincos
como si temblara hacia arriba,
mendigara maltratos en nombre del arte
y luego vomitara letras con sangre.

La estela de esa euforia dura horas,
días, semanas, otoños de calendarios
me enajena del mundo, porque a nadie le gusta
alguien que rompe a llorar en el tren de las 9
y deja un reguero desagradable
con pedazos de cerebro confitado.

El mundo no entiende
que la pasión cuando se acumula
sale por el primer agujero que este libre.

El mundo no lo entiende
porque ya la pasión no existe.




"La verdad es que ya aprendí a esperar que se escriba sola la canción"
Gracias Fito, por ser esta vez quién me devuelve las palabras.

Algo de vos llega hasta mí...

domingo, 28 de marzo de 2010
Fito, te amo. Te amo, Fito. Una vez más, Fito, te amo.

Entendiendo mi patología groupie

-Generalmente, mis ídolos están muertos. Entonces, cuando uno de ellos vive, viene a mi país -y para terminarla de hacer, gratis- me quiere dar algo.

-Soy una persona que se emociona -muchísimo- con cualquier cosa. Y si este concierto no fue cualquier cosa, solo imagínense.

-Amo muy fácilmente a la gente. Dar es dar.

-A la gente que amo muy fácilmente es porque ellos tienen una conexión muy fuerte hacia algún fetiche propio. Con Fito, es Buenos Aires. Fito y Buenos Aires y yo y Buenos Aires y Fito y Buenos Aires. Y yo. Por eso es que lloro cuando oigo 11 y 6. Y me vuelvo más psicótica de costumbre cuando la oigo EN VIVO -AAAA-.

-Es chiva cuando esas personas saben de la existencia de uno. Aunque sea en un segundo en-el-que-una-chiquita-con-sombrero-lo-encandiló-con-un-flash.

-No existe el miedo al bañazo. Solo las ganas de vivir-lo-. Intensamente.


Corta crónica de hace un rato

Después de volar horas culo, tolerar las canciones de Arigato No y el montaje del equipo, llegó el momento. Yo me estaba comiendo una McPollo cuando Fito dijo algo así como "Qué hacés, San José, cheee!" y pues... el bocado se me hizo una pelota en la garganta.

Talvez en este momento no me acuerde fielmente de todo lo que cantó. Me acuerdo cuando cantó Tiempo al tiempo, canción que me aprendí esa misma tarde y que resultó una buena misión, porque era la única en mucha gente a la redonda que la cantó enterita en éxtasis -porque es un piezón-.

Cuando cantó El chico de la tapa canté muy muy emocionada. Pero cuando dijo que era la segunda parte de una canción... no terminó la frase cuando yo ya gritaba como una loca, porque sabía lo que venía. Junto con un mar de mocos y lágrimas, 11 y 6. No hay canción de él que me llegue más que esa, porque me refiere muchísimo más que cualquier otra a Buenos Aires. Más que la mismísima Buenos Aires.

Cuando en medio de Giros dijo unas frases de la Apología del tango, ese "Tango que me hiciste mal" me hizo tener un pequeño gran orgasmo. Al igual cuando dijo que había sido influenciado por Piazzolla. Por eso digo lo de las conexiones muy fuertes. Yo pensé que solo yo pensaba que Tumbas de la gloria es una de las mejores canciones que he oído nunca, pero al parecer una vez más, Fito y yo concordamos en algo.

Un vestido y un amor, que siempre me hace gelatina las piernas, agua la boca y mocos la nariz.
Mariposa tecnicolor y la inevitable identificación, porque yo soy la mariposa tecnicolor, y por eso lo conocí. Agitar el sombrero en el aire con A rodar mi vida.
Un Circo beat que no deja dudas de que Fito nos tenía en la palma de la mano, Al lado del caminooooooooo.
Brillante sobre el mic que siempre me mata un poco.
Cable a tierra
, que aumenta exponencialmente las ganas de irse a tomar ron con él.
La energía de Ciudad de pobres corazones, que talvez es de las principales razones por las que estoy frita -además, verlo caer arrodillado, puf.-
Dada, daradada dAdA! Jaja! Dar es dar, un himno.
Cada vez que pienso en vos, fue amooor, fue amoor ♥.
Polaroid de locura ordinaria, con ese nombre como no va a ser un piezón!!!

Y después de que terminó, hacer un intento por verlo salir. Y dio frutos. El mío fue el primero de tantos flashes que lo encandilaron cuando salió en el carro hacia algún lugar, a rodar y a rodar y a rodar y a rodar su vida. Ojalá Matuta se haya portado bien y salga la foto :O

Se me olvidan canciones, se me olvidan detalles. Los agregaré o no, pero todos quedarán pirograbados en la retina.

Quedé con unas ganas salvajes de caer ebria de ron y Fito.

I'd totally hit that.

Wham! Bam!

viernes, 15 de enero de 2010



Ya lo conocía. Me lo habían ofrecido en una de esas ocasiones en que piensan que el primer muchacho colorido o estrafalario sería héroe al estilo del tin pan alley -bueno, eso último lo pienso yo-. Pese a que supuestamente seríamos la-pareja-perfecta-tan-coloridos-diseñadores-escritores, yo me deshice de la idea pues ese tipo de ofrecimientos siempre eran promesas huecas, casi rayando con citas a ciegas, amigos por internet e intentos desesperados por sacarme de la soltería, cosas que nunca me han hecho mucha gracia. Además, Monsieur Susodiche consiguió amor al poco tiempo.

-Por cierto, no entiendo porqué siempre que quiero hablar de este tipo de encuentros se reproduce "Mon piano rouge" de Patricia Kaas.-

Por alguna extraña razón estaba en la parada de mi casa. O al menos eso creo. Son esos segundos en el que dos personas que creen que se conocen se quedan mirando, pero yo o avanzaba o me mataba el bus de La Europa -personaje recurrente, como el piano rojo-.

Qué importa todo. Qué importa él, o el muchacho cirquero del Morazán del que ninguno de nosotros se pudo olvidar, o los demás postulantes a héroes estilo tin pan alley que ronden por las calles de San José. Qué importa nada, si a mí lo único que me importa es el arte, el swing y el tap. Y vivo feliz.

Y al final, todo lo ocurrido en esos momentos de cielo naranja con polka dots verdes terminará con cambiarme de acera, levantarme del piso o entrar a mi casa. No hay sol en un nublado día londinense y no hay quien guarde el último baile para mí. Sin embargo, existe la fe de que algún día será así. La vie en rose.

Diseño... Swing, ergo soy

lunes, 26 de octubre de 2009


Hoy fui a hacer una gira de tiendas de diseño, tendencia que por el bien y a veces, el mal del mundo existe.

Por el bien porque nos da la oportunidad a nosotros, los mortales estudiantes de diseño, de deleitar al mundo con nuestros desvaríos. Al fin y al cabo eso es nuestra razón de ser. Además, es útil empezar a aparecerse en escena -y de paso, hacer una platilla-.

Por el mal, porque a veces se permite que se cobre demasiada plata por cosas que no cuestan ni la mitad de lo que se pide por ellas... Pero bueno, es una culpa compartida entre la gente que las compra, las tiendas que las venden y más que todo de los diseñadores, que cargan en la conciencia -pienso yo- el estafar a la gente.

Por eso dAdA-nÚ has Swing cobra baratito :)

Y bueno. Acudo a Benny por varias razones.

Primero porque en la gira de tiendas vi un acetato de él en los bajos de un estante y para mi depresión, no se vendía. Sólo se exhibía ahí porque se veía super cool y super retro, aunque nadie supiera quién es el tipo del clarinete -sí, con esto de los "diseñadores" tengo una opinión bastante agridulce-

Segundo porque el video me encantó. Yo no sé por qué ya las cosas no se hacen como antes. Y no es porque sea super cool y super retro, es porque las cosas en la era análoga tenían alma. Swing. Vibraban. Lo digital -y todo lo que esto signifique- es más cómodo, pero rara vez tiene Swing.

Tercero, porque jamás mi vida en el diseño había tenido tanto Swing. No sólo por dAdA-nÚ has Swing, que está prosperando. Sino por Toulouse-Lautrec y porque al fin me convencí -o me convencieron- de que después de todo no estoy en esto por una casualidad del destino. Estoy en esto porque -creo y me han hecho creer- que tengo Swing.


Mon piano rouge

domingo, 18 de octubre de 2009
Se llama Matías. Se llama Matías porque su papá es Argentino, y allá todo el mundo se llama Matías. O Gustavo. También por eso usa el pelo un poco largo, lo cual era una lata siempre en el colegio. Pero él se llama Matías.

Estudia arquitectura. Su sueño era estudiar diseño gráfico, o algo por el estilo, pero su papá ingeniero lo jaló a su bando. Pero él quería ser diseñador, por eso usa pantalones verdes y tenis doradas. Hermosas.

Su mamá siempre le dice que tiene ojos tristes. Que desde la primera vez que lo tuvo en sus brazos vio que él miraba al mundo con cierta melancolía, como si ya hubiese vivido muchas veces y siempre estuviera recordando. A Matías esos desvíos poéticos de su madre lo incomodan un poco, pero así es ella.

Matías no es de muchas palabras, pero cuando se lo llega a conocer te puede matar de la risa. Siempre se pasa encerrado en su ordenado cuarto escuchando música por horas o acompañado por su bajo, que toca desde que tenía como 14, cuando se hizo fan del funk.

Y lo más importante de todo. Matías no existe.

Matías es un poco de los fantasmas, un poco muy pequeño de mí y bastante de alguien que en un pasillo de Le Petit Monde (haha) chocó con una muchacha de pantalones magenta que olía a vainilla y que se sonrojó un poco, al igual que él.
 
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