Bienvenidos a Radio a color!
--Todos los textos y fotografías me pertenecen a menos de que se acote lo contrario--
Desaparecer
He aquí una lista que tomaré en cuenta ahora que me encuentro ante el canvas totalmente en blanco de mi presente:
-Habiendo encarado la mayoría de mis miedos en dos meses, siento que puedo encarar cualquier cosa. Pero a la vez, siento que hay tanto dolor en el mundo que me he vuelto irremediablemente temerosa.
-Estar presente. Esto me pasó por estar ausente de todo, hasta de mi propio cuerpo. Y eso es estar muerto.
-No querer volver al lugar del delito, por más que este fuera un paraíso de mi anterior cotidianidad, es algo natural. El tiempo dirá si debo volver o no.
-Quiero salir de la U lo más rápido posible. Antes pensaba en luchar por mi Escuela, pero esto me hizo ver que no vale ni medio segundo de mi tiempo.
-Primero está mi salud, después mi familia y después todo lo demás. Porque todo lo demás no me da una garantía tan real como las anteriores.
-Ser artista no es un cartón, es trabajar todos los días para hacer obra y luchar para exponer la mayor cantidad de veces posible. Y más allá de eso, ser artista es vivir y plasmar lo vivido.
-Vivir de una vez por todas la realidad de que uno enfrenta la vida solo. Disfrutar la presencia de otros, pero no necesitar a nadie.
-Encarar la realidad de que talvez no recupere nada del pasado, incluido el 100% del movimiento de mi mano, y adaptarme a eso.
-Tengo que desaparecer paulatinamente a la Daniela baja de autoestima -porque existe-. Me he probado que soy más grande de lo que pensaba. Deshacerme de la Daniela que cree que todo el mundo es bueno aunque sea misántropa por naturaleza.
-Reconciliarme con Dios, esa energía positiva que mueve todo en este mundo, es imperativo. A mi manera, como yo lo veo. Porque al fin y al cabo, ha hecho de mi vida todo un ride!
-Talvez parezca estúpido, pero ahora quiero empezar a vestir realmente bien. Y gasté todo lo que no gasté en mi carrera para cumplirlo. Reflejar que me siento bien con mi cuerpo, porque es una realidad que me ha costado años.
Engrosaré la lista conforme pasen los días y la memoria deje de traicionarme, porque si uno no aprende de esto, probablemente la vida siga enseñándole a uno la misma lección.
Abrazos
Ha visto mis tropiezos y glorias como artista, ha sabido de mis sueños. Desde su madurez me conoció siendo una niña y aunque todavía lo sea un poco, se ha sentado con esa niña a tomar café y hablar de cosas de grandes. Me ha visto con la cara llena de tinta y de rabia. Él me ha visto crecer.
Aquí estoy una vez más, semiotizando todo, confundiendo admiración profunda con amor. Saboreando ese encuentro inesperado, las palabras y los abrazos. La complicidad mezclada con arte y furia. Y la necesidad de más.
How dreams are prepared
Tanguera calavera
Veni, vlidi, vici -Editado-
Coloquio 'round about midnight
Instinto
Mientras tengo sobre mi escritorio y en mi mente montañas de trabajo que hacer, me acuerdo de esa frase. La leí en esta entrevista.
Mi día a día está lleno de mucho en qué pensar. Ocasionalmente hago freelance en diseño. Trabajo en un bar en la parte de imagen, organización de actividades y publicidad -básicamente contribuyo con que se mantenga lleno-. Soy la primera y única DJ de Tango en el país -que es un brete increíblemente complejo-. Dirijo una compañía de Tango y doy clases. Soy cantante -de Tango, pa' no perder la costumbre- y espero estrenarme como directora de un pequeño espectáculo.
¿Y qué soy? Nada, básicamente. Estudiante, talvez. Sí, he de confesarlo. Pese a todas las cosas en las que trabajo, no tengo un título en nada. Estudio diseño gráfico y espero algún día titularme en grabado también. He estudiado Tango y otros ritmos, pero nunca dentro de una carrera. No he recibido un curso de publicidad, relaciones públicas, teatro o lo que se crea necesario para mi trabajo. Todo lo hago por puro instinto. Es lógico que esto suene a desastre, hasta yo misma he llegado a desconfiar. Pero al ver el éxito de mi trabajo en instancias tan reales como mis alumnos o clientes satisfechos, encuentro valor para seguir arriesgando. Y hasta a mí me parece increíble que solo tenga 21 años.
Signos
Ya no más
Entre otras cosas
Loa loa
Él -como si yo fuera Oliverio-
es un tango al que no le encuentro el compás
es ver la avenida y pintarla magenta
y ver el viejo pañuelo rojo y que ya no signifique lo mismo
y que un, deux, tres, cuatro...
que baje y suba la marea en cuestión de cinco minutos
que la luna mengüe aunque no le toque
es amar a los peces y querer pasar la vida rodeada de ellos
morir de miedo, de risa, de celos, de misterio y de libido
confiar y desconfiar
querer matar a hombres y mujeres por igual
levantar una fortaleza mientras caminamos bajo la lluvia
despedazarla con los dientes
las manos
el ego
los calcáneos
NO
yo digo que no
que solo hay cangrejos y peces y nada más
nada más cerca
nadie más nos sigue
guardarlo en mi hoyo en la arena
y perder una pinza antes de perderlo
de todos modos vuelven a crecer
como hacer sautés hasta que la pared se pone verde
y nos caemos.
Es difícil desprenderse tanto como Oliverio Girondo. Es difícil desprenderse.
Cien
a la voz que siempre me grita "talvez".
Hasta cien he contado corrido y de vuelta
sin saber por qué cuento si no hay nada otra vez.
Tengo cien veces de pensar que los quería
y son cien las veces que me dije que no.
Cien es decir que tengo fe todavía,
que después de tanta caída vuelvo a cantarle al amor.
Cien años parece que llevo en las letras,
cien meses volviendo a ver hacia atrás
con más de cien poemas a cuestas
y más de cien tangos aún por llorar.
También hay cien frases que no deben decirme
si quieren alejarme del luto y el vacío.
Pero hay más de cien veces en un solo día
que sonrío por el hecho de poder respirar.
Cien son las canciones con lágrimas,
pero más de cien son las que me levantan.
Cien veces diré que aún me queda esperanza
aunque cien veces me comprueben lo contrario.
Y cien son los posts que llevo en Radio a color!
Gracias a todos los que eventualmente han pasado por aquí, los que pasaron por mí en los tiempos de Mundo Poesía... a los que todavía creen en las letras, en sentir, en vivir.
Y más específicamente a Ellen, que siempre ha estado ahí, quitándome el miedo a las letras, al amor, a vivir.
Ya pasó
Cuando uno crece deja de hacer ciertas cosas. Como asustar a la gente con poemas de un amor que no vale ni cinco pesos, porque no existe. Confieso que he crecido y tendré que inventarme otra vez un método para encontrar palabras que suenen bien estando juntas y que además cumplan la pesada responsabilidad de expresar lo que siento -y que además no me hagan pasar por la pena de aceptar que soy de esas que sienten de más y piensan mucho menos-.
Ya pasó el tiempo en el que creía que iba en la cola de la carrera. Ahora voy a narices de los primeros lugares, con la estrategia en mente de cómo sacar ventaja. Soy yo, tengo una manera personal de hacer las cosas y tengo tenacidad. El problema ya no es que le tenga miedo al camino, sino que se multiplicaron y ya no sé cual ruta tomar. Cierro los ojos, confío y apunto.
Ya pasó el tiempo en el que me subía a nubes cargadas de agua, que lo único que hacen es llover. Entendí que no todo el mundo tiene complejos de Quijote y vive su vida según lo que ha leído. Aunque mi vida sea una serie de eventos increíblemente aleatorios, sola le puse tachuelas a mis zapatos, para darme cuenta que voy caminando.
Hoy que podría andar corriendo por las cornisas por la esperanza que me da tanto nuevo intento, me limito a bailar cuando nadie me ve, para que el día que logre encontrar una nube sin lluvia, haya ensayado lo suficiente para hacer que valga la pena.
Estela de la Euforia
está mal aceitada
o aceitada de más,
cual pieza falta o tengo extra.
Hay mezclas de eventos,
notas, letras y colores
que me escarban el pecho
y explotan todas juntas en euforia.
Es como si una droga etérea
se me metiera por la nariz,
me jodiera los mecanismos
y por obra de la química
comenzara a dar brincos
como si temblara hacia arriba,
mendigara maltratos en nombre del arte
y luego vomitara letras con sangre.
La estela de esa euforia dura horas,
días, semanas, otoños de calendarios
me enajena del mundo, porque a nadie le gusta
alguien que rompe a llorar en el tren de las 9
y deja un reguero desagradable
con pedazos de cerebro confitado.
El mundo no entiende
que la pasión cuando se acumula
sale por el primer agujero que este libre.
El mundo no lo entiende
porque ya la pasión no existe.
"La verdad es que ya aprendí a esperar que se escriba sola la canción"
Gracias Fito, por ser esta vez quién me devuelve las palabras.
Algo de vos llega hasta mí...
Entendiendo mi patología groupie
-Generalmente, mis ídolos están muertos. Entonces, cuando uno de ellos vive, viene a mi país -y para terminarla de hacer, gratis- me quiere dar algo.
-Soy una persona que se emociona -muchísimo- con cualquier cosa. Y si este concierto no fue cualquier cosa, solo imagínense.
-Amo muy fácilmente a la gente. Dar es dar.
-A la gente que amo muy fácilmente es porque ellos tienen una conexión muy fuerte hacia algún fetiche propio. Con Fito, es Buenos Aires. Fito y Buenos Aires y yo y Buenos Aires y Fito y Buenos Aires. Y yo. Por eso es que lloro cuando oigo 11 y 6. Y me vuelvo más psicótica de costumbre cuando la oigo EN VIVO -AAAA-.
-Es chiva cuando esas personas saben de la existencia de uno. Aunque sea en un segundo en-el-que-una-chiquita-con-sombrero-lo-encandiló-con-un-flash.
-No existe el miedo al bañazo. Solo las ganas de vivir-lo-. Intensamente.
Corta crónica de hace un rato
Después de volar horas culo, tolerar las canciones de Arigato No y el montaje del equipo, llegó el momento. Yo me estaba comiendo una McPollo cuando Fito dijo algo así como "Qué hacés, San José, cheee!" y pues... el bocado se me hizo una pelota en la garganta.
Talvez en este momento no me acuerde fielmente de todo lo que cantó. Me acuerdo cuando cantó Tiempo al tiempo, canción que me aprendí esa misma tarde y que resultó una buena misión, porque era la única en mucha gente a la redonda que la cantó enterita en éxtasis -porque es un piezón-.
Cuando cantó El chico de la tapa canté muy muy emocionada. Pero cuando dijo que era la segunda parte de una canción... no terminó la frase cuando yo ya gritaba como una loca, porque sabía lo que venía. Junto con un mar de mocos y lágrimas, 11 y 6. No hay canción de él que me llegue más que esa, porque me refiere muchísimo más que cualquier otra a Buenos Aires. Más que la mismísima Buenos Aires.
Cuando en medio de Giros dijo unas frases de la Apología del tango, ese "Tango que me hiciste mal" me hizo tener un pequeño gran orgasmo. Al igual cuando dijo que había sido influenciado por Piazzolla. Por eso digo lo de las conexiones muy fuertes. Yo pensé que solo yo pensaba que Tumbas de la gloria es una de las mejores canciones que he oído nunca, pero al parecer una vez más, Fito y yo concordamos en algo.
Un vestido y un amor, que siempre me hace gelatina las piernas, agua la boca y mocos la nariz.
Mariposa tecnicolor y la inevitable identificación, porque yo soy la mariposa tecnicolor, y por eso lo conocí. Agitar el sombrero en el aire con A rodar mi vida.
Un Circo beat que no deja dudas de que Fito nos tenía en la palma de la mano, Al lado del caminooooooooo.
Brillante sobre el mic que siempre me mata un poco.
Cable a tierra, que aumenta exponencialmente las ganas de irse a tomar ron con él.
La energía de Ciudad de pobres corazones, que talvez es de las principales razones por las que estoy frita -además, verlo caer arrodillado, puf.-
Dada, daradada dAdA! Jaja! Dar es dar, un himno.
Cada vez que pienso en vos, fue amooor, fue amoor ♥.
Polaroid de locura ordinaria, con ese nombre como no va a ser un piezón!!!
Y después de que terminó, hacer un intento por verlo salir. Y dio frutos. El mío fue el primero de tantos flashes que lo encandilaron cuando salió en el carro hacia algún lugar, a rodar y a rodar y a rodar y a rodar su vida. Ojalá Matuta se haya portado bien y salga la foto :O
Se me olvidan canciones, se me olvidan detalles. Los agregaré o no, pero todos quedarán pirograbados en la retina.
Quedé con unas ganas salvajes de caer ebria de ron y Fito.
I'd totally hit that.
Wham! Bam!
Ya lo conocía. Me lo habían ofrecido en una de esas ocasiones en que piensan que el primer muchacho colorido o estrafalario sería héroe al estilo del tin pan alley -bueno, eso último lo pienso yo-. Pese a que supuestamente seríamos la-pareja-perfecta-tan-coloridos-diseñadores-escritores, yo me deshice de la idea pues ese tipo de ofrecimientos siempre eran promesas huecas, casi rayando con citas a ciegas, amigos por internet e intentos desesperados por sacarme de la soltería, cosas que nunca me han hecho mucha gracia. Además, Monsieur Susodiche consiguió amor al poco tiempo.
-Por cierto, no entiendo porqué siempre que quiero hablar de este tipo de encuentros se reproduce "Mon piano rouge" de Patricia Kaas.-
Por alguna extraña razón estaba en la parada de mi casa. O al menos eso creo. Son esos segundos en el que dos personas que creen que se conocen se quedan mirando, pero yo o avanzaba o me mataba el bus de La Europa -personaje recurrente, como el piano rojo-.
Qué importa todo. Qué importa él, o el muchacho cirquero del Morazán del que ninguno de nosotros se pudo olvidar, o los demás postulantes a héroes estilo tin pan alley que ronden por las calles de San José. Qué importa nada, si a mí lo único que me importa es el arte, el swing y el tap. Y vivo feliz.
Y al final, todo lo ocurrido en esos momentos de cielo naranja con polka dots verdes terminará con cambiarme de acera, levantarme del piso o entrar a mi casa. No hay sol en un nublado día londinense y no hay quien guarde el último baile para mí. Sin embargo, existe la fe de que algún día será así. La vie en rose.
Diseño... Swing, ergo soy
Por el bien porque nos da la oportunidad a nosotros, los mortales estudiantes de diseño, de deleitar al mundo con nuestros desvaríos. Al fin y al cabo eso es nuestra razón de ser. Además, es útil empezar a aparecerse en escena -y de paso, hacer una platilla-.
Por el mal, porque a veces se permite que se cobre demasiada plata por cosas que no cuestan ni la mitad de lo que se pide por ellas... Pero bueno, es una culpa compartida entre la gente que las compra, las tiendas que las venden y más que todo de los diseñadores, que cargan en la conciencia -pienso yo- el estafar a la gente.
Por eso dAdA-nÚ has Swing cobra baratito :)
Y bueno. Acudo a Benny por varias razones.
Primero porque en la gira de tiendas vi un acetato de él en los bajos de un estante y para mi depresión, no se vendía. Sólo se exhibía ahí porque se veía super cool y super retro, aunque nadie supiera quién es el tipo del clarinete -sí, con esto de los "diseñadores" tengo una opinión bastante agridulce-
Segundo porque el video me encantó. Yo no sé por qué ya las cosas no se hacen como antes. Y no es porque sea super cool y super retro, es porque las cosas en la era análoga tenían alma. Swing. Vibraban. Lo digital -y todo lo que esto signifique- es más cómodo, pero rara vez tiene Swing.
Tercero, porque jamás mi vida en el diseño había tenido tanto Swing. No sólo por dAdA-nÚ has Swing, que está prosperando. Sino por Toulouse-Lautrec y porque al fin me convencí -o me convencieron- de que después de todo no estoy en esto por una casualidad del destino. Estoy en esto porque -creo y me han hecho creer- que tengo Swing.
Mon piano rouge
Estudia arquitectura. Su sueño era estudiar diseño gráfico, o algo por el estilo, pero su papá ingeniero lo jaló a su bando. Pero él quería ser diseñador, por eso usa pantalones verdes y tenis doradas. Hermosas.
Su mamá siempre le dice que tiene ojos tristes. Que desde la primera vez que lo tuvo en sus brazos vio que él miraba al mundo con cierta melancolía, como si ya hubiese vivido muchas veces y siempre estuviera recordando. A Matías esos desvíos poéticos de su madre lo incomodan un poco, pero así es ella.
Matías no es de muchas palabras, pero cuando se lo llega a conocer te puede matar de la risa. Siempre se pasa encerrado en su ordenado cuarto escuchando música por horas o acompañado por su bajo, que toca desde que tenía como 14, cuando se hizo fan del funk.
Y lo más importante de todo. Matías no existe.
Matías es un poco de los fantasmas, un poco muy pequeño de mí y bastante de alguien que en un pasillo de Le Petit Monde (haha) chocó con una muchacha de pantalones magenta que olía a vainilla y que se sonrojó un poco, al igual que él.
