Hice click en "Nueva entrada" sin tener la más mínima idea de qué escribir.
Cuando uno crece deja de hacer ciertas cosas. Como asustar a la gente con poemas de un amor que no vale ni cinco pesos, porque no existe. Confieso que he crecido y tendré que inventarme otra vez un método para encontrar palabras que suenen bien estando juntas y que además cumplan la pesada responsabilidad de expresar lo que siento -y que además no me hagan pasar por la pena de aceptar que soy de esas que sienten de más y piensan mucho menos-.
Ya pasó el tiempo en el que creía que iba en la cola de la carrera. Ahora voy a narices de los primeros lugares, con la estrategia en mente de cómo sacar ventaja. Soy yo, tengo una manera personal de hacer las cosas y tengo tenacidad. El problema ya no es que le tenga miedo al camino, sino que se multiplicaron y ya no sé cual ruta tomar. Cierro los ojos, confío y apunto.
Ya pasó el tiempo en el que me subía a nubes cargadas de agua, que lo único que hacen es llover. Entendí que no todo el mundo tiene complejos de Quijote y vive su vida según lo que ha leído. Aunque mi vida sea una serie de eventos increíblemente aleatorios, sola le puse tachuelas a mis zapatos, para darme cuenta que voy caminando.
Hoy que podría andar corriendo por las cornisas por la esperanza que me da tanto nuevo intento, me limito a bailar cuando nadie me ve, para que el día que logre encontrar una nube sin lluvia, haya ensayado lo suficiente para hacer que valga la pena.
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