Bienvenidos a Radio a color!
--Todos los textos y fotografías me pertenecen a menos de que se acote lo contrario--
Tanguera calavera
Llorarlo bien.2
Llorarlo bien
Objetividad canyengue
Talvez será que tengo que aprender algo, que la vida me tiene reservada una lección detrás de cada zancadilla que me hace, tras de la cual siempre caigo comiéndome el asfalto y rompiendo cada vez más la máscara bullanguera –que cada vez me queda más pequeña y más ridícula-. Pero sí, soy pésima alumna y ya no quiero recibir una sola lección más, lo único que quiero de esta vida es ser felíz, es demasiado pedir?
Mas cuando el hombre canta, Dios lo ama
Y sí, hay muertes que duelen como si fueran cercanas, como si fueran propias. Si bien nunca lo conocí, nunca tuve la oportunidad de decirle como descubrí sus obras ni lo que provocaron en mi vida -tengo un afán por hacer esto con mis artistas favoritos, siento que como artista cualquiera agradecería saber la repercusión de su obra, pero ese es otro tema- si bien no lo conocí, su muerte me duele tanto como si lo hubiera conocido.
Porque su voz me despertaba desde que tengo memoria, mi mamá casi siempre nos ponía un cassete de él para despertarnos y para recorrer después el camino al kinder o la escuela. Como cualquier amigo lo hubiese hecho, me hizo valorar la vida cuando en algún momento no supe hacerlo y olvidar lo que me pesaba para seguir cantando. Es lo que la música provoca en mí y es lo que Facundo provoca en mí.
Que triste que un cantor haya muerto de una forma tan cobarde, y más aún que tengan el descaro de venir a decirnos que fue un accidente. Pero lo hecho, hecho está, estos días lo velo como hubiese querido, cantando. Una voz más se nos fue, una voz más forma parte de mi voz, que la levanto siempre para agradecer a los que me ha enseñado la fuerza que tiene una canción para cambiar la vida de alguien y para sembrar amor.
Gracias Facundo, nunca serán suficientes las palabras escritas, mejor sigo cantando. Así nos entendemos mejor.
He sabido vivir
"El amor más grande que conocí sin querer un día pasó por mí, por la vía láctea se encontrarán, en algún planeta en algún lugar. ¿Dónde va la gente y su corazón? ¿Dónde van los años y este dolor?...parte del aire... y allí van, solos, solos en libertad."
Parte del aire - Fito Páez
Dediqué esta madrugada a leer posts viejos de mis blogs. Empecé por este blog, que narra más o menos los últimos dos años de mi vida. Primero me hizo pensar que en algún momento logré articular escritos bastante buenos, o por lo menos entretenidos. También me puso melancólica, al querer regresar a algún tiempo pasado, volver a visitar ciertos lugares y ver cierta gente. Alguna que está lejos y alguna que simplemente no está más. Me acordó de que he reído y llorado y de por qué lo he hecho.
Luego me topé con mi blog de cuando tenía 15 y 16 años. Me hizo feliz toparme con fotos que creí perdidas, de viajes y días de los que había perdido detalle. Poemas, tragedias. Tenía rato de no encontrarme con esa parte de mi pasado, en el que tenía el corazón roto en pedazos. No me acordaba muy bien porqué, a estas alturas pensé que era más una crisis de adolescente que algo real. Y me encontré con esto:
"...antes de eso podìa responderme, caminaba... ahora simplemente oye y espera..." -parte leve de un post sobre el evento más fatídico de mi vida-
"I sing because I’m tired of being sad. I sing because music is the only thing I have. I sing because I don’t want to say goodbye. I sing because I need to escape. I sing because he said 'I hope you will continue singing for the rest of your life'" -Parte de más o menos 100 razones por las cuales cantaba en ese momento-
Lo que leí me despedazó. Leyendo comprobé que así como he tenido experiencias inolvidablemente buenas, he sabido sentirme sola, alienada, inútil... comprobé que en tan poco tiempo, he sabido vivir.
Por eso esta es una oda a mí misma, por qué no, si he sabido superar lo que alguna vez pensé imposible. Y aquí estoy, soñando, amando a la vida y en paz conmigo misma, después de tanto sol y tormenta. He sabido vivir.
Despiértenme cuando acabe setiembre
Setiembre es un mes extraño. Recuerdo que lo he odiado profundamente, o lo he disfrutado a más no poder. En Setiembre he conocido el mundo y me he enamorado, así como he tenido que despedirme más veces que de costumbre.
Este Setiembre se ha llevado el país entero a la porra. Me duele ver tanta gente sorprendida en medio de la noche, ayer tenían casas y hoy no tienen nada. Me duele, me siento inútil al no poder hacer nada al respecto.
Siendo un poco -muy- egoista, a mí Setiembre también me sorprendió. Cada quien con su tanguedia. En Setiembre mis castillos se cayeron a pedazos. Me di cuenta que no podía seguir queriendo a alguien que hormonalmente nunca le movería un pelo. Pero ya lo superé y gané una amistad como pocas. Pero el castillo más grande que tenía hasta ahora se derrumbó y no quedó material de nada para levantarlo otra vez. Era una historia demasiado buena para ser cierta.
Una y otra vez lo voy a repetir, yo nunca me imaginé bailando. Y menos ballet. Pero de repente, por esas casualidades del destino, alguien creyó en mí y creó en mí una obsesión. Estaba bailando más de 12 horas a la semana en clases que me encantaban, superándome a mi misma y esforzándome por mi propia vida para mejorar cada vez más. Pero lo más importante, estaba sintiendo. Emocionándome de manera tal que la música y el movimiento causaban en mí tanta conmoción que dejé escapar más de una lágrima en silencio. Estaba bailando, eso era lo único que importaba en mi mundo.
Todo giraba alrededor de ese lugar. Ahí estaban mis amigos, la gente con la que me identifico más en este momento. Era mi escape del mundo. Por más que llovieran problemas y entrara chorreando dudas y resentimientos, bastaban 5 minutos en la barra para que todo desapareciera. Me atreví a soñar ser algún día un cisne, una Willi, o alguna muchacha llamada Raymonda o Giselle. Eran sueños locos, casi estúpidos, pero cada vez que intentaba inútilmente subirme a las puntas estaba ahí, soñando.
Pero eso desapareció. Esa persona que creyó en mí se fue. Y no culpo a nadie. En este momento odio a la vida, que decidió llevarme ahí e ilusionarme tanto para después dejarme caer contra la realidad diciéndome "los cuentos de hadas no existen y vos no vivís en uno". Era demasiado bueno para ser cierto.
Que es un soplo la vida, vol. 2
Mi vida con el tango ha sido tan agridulce... buscando volar he encontrado risas, llantos, gritos de alegría y rabia, presencias y ausencias. Y ahora, tan alejada de él, solo tengo ausencias. La mayoría temporales, pero hubo una que se hizo permanente...
Buscaba volar, y muy pocas veces volé. Hay pocos hombres en este país que dejan la codicia, los prejuicios, la vanidad y el egocentrismo para hacer volar a una mujer en un tango. Víctor lo hacía, y aunque no puedo presumir de que bailé una infinidad de veces con él, lo hice varias veces y en algunas de ellas volé.
Esperaba volver un día a una milonga y que todo siguiera igual a cómo lo dejé cuando por alguna gente y principalmente por mi misma decidí no volver. Idea tonta, pues el mundo sigue andando y por esperar, hay cosas que se hacen imposibles. Como volver a volar.
Descanse en paz, Víctor.
C'est la vie sans lui, c'est la vie
Parce que je te vois et me vois...

Everytime we say goodbye, I die a little,
Everytime we say goodbye, I wonder why a little,
Why the Gods above me, who must be in the know.
Think so little of me, they allow you to go.
When you're near, there's such an air of spring about it,
I can hear a lark somewhere, begin to sing about it,
There's no love song finer, but how strange the change
from major to minor,
Everytime we say goodbye.
Everytime we say goodbye - Cole Porter
De vos nunca se habla en casa. Tan poco se habla que ya se me había olvidado que no te hablé nunca de vos, así como no me dio tiempo de hablarte muchas cosas. De todos modos, nunca fuiste un hombre de muchas palabras. Por lo menos no de las serias.
Tan poco se habla de vos que se me había olvidado cómo eran los domingos cuando estabas. Y más que todo este domingo. Porque cuando es domingo los recuerdos molestan más. Y más si se tiene frío en las manos y en los pies y tenés más gula de la cuenta.
Por más que trato de pensar en cómo encajarte en mi vida si volvieras, me resulta muy difícil. Mi trabajo de dadá iría más que atrasado, porque probablemente en este momento estaría entre mano de piedra, música de Luis Miguel y queques con helado veteado. Y talvés te molestara un poco la persona en la que me he convertido, particularmente por estudiar lo que estudio, bailar lo que bailo y peinarme como me peino.
Lo que no quiere decir que no te extrañe, todo lo contrario. Me gustaría tener que palmarla hoy por estar cantando Feliz Cumpleaños. Pero bueno, Eros... c'est la vie.
Por cierto, hoy también cumple años el amorcicisímo de mi vida, Gene Kelly ♥
Lo amo mucho a él, a Gjon Mili (el fotógrafo) y la fotografía estroboscópica (la técnica).
Jugadores del talvez
Not for long! I can see the way this ends:
Never again! Through with love,
Through with men!
They play their game without shame, and who's to blame?
Can't We Be Friends - canta Ella Fitzgerald
Se amarran al pasado como si fuera un oficio
que les exigiera trabajar a tiempo completo.
El mundo los ha hecho portadores perfectos
del disfraz de la autocompasión.
Cazadores y presas del delirio,
buzos profesionales en las profundidades del dolor.
La cara se les llena de un pigmento taciturno
entre verde abandono y rojo tragedia.
No miran a los ojos, no besan con el alma,
sólo juegan al llanto en el rincón.
Y tienen el poder de volver a su antojo
cuando recuperan el sentido de la humanidad.
Me rayé. Sí. Estoy loca, y qué?
Loca, loca, loca. Sigo sembrando mi fama de loca adonde vaya. Porque lo estoy.
Porque si bien esto talvez no sea precisamente vivir, es sentir.
Y sentir es estar vivo. Que falacia redonda.
En fin, ya todo está guardándose dentro de los límites de lo poético. Estamos regresando a la normalidad. Eso espero. En vano, talvez. Talvez, talvez...
Cazafantasmas
es un trabajo terrible.
conocés al cliente.
hablás con él.
te habla de los libros
de los perros.
te mira con ojos persuasivos.
hablan en lenguas
de sueños y diseños.
te sonríe mecánicamente.
quedan solos los dos
en el balcón de un café,
vos tan clavo como él.
te lanza un pusilánime cumplido.
entre casilla y casilla
los sentís venir.
te da uno que otro beso.
inexorablemente llegan
e inundan la sala.
te empezás a asfixiar.
él se llena de no puedos
de no quieros y no sés
los fantasmas lo atacan.
te pasás de lugar.
la silla está mal diseñada
tu mano no lo alcanzó
y resulta que el fantasma
ahora sos vos.
No puedo juzgar, yo sé que no. Pero no por eso entiendo. No lo entiendo. No entiendo cómo llego a encontrarme siempre con individuos habitados. Habitados por un pasadotormentosocorazónheridoporquenolapuedosuperar.
Yo también tengo de esos pasadostormentosos y no por eso estoy habitada. No por eso dejo de vivir. Y no por eso doy y quito vidas a mi antojo.
Verdaderamente estoy cansada de este brete.
Al final todos se van
con sus fotos desenfocadas
y sus discos gastados.
Guardándose la vida en el bolsillo
se van por la puerta de atrás.
Siempre se van de noche
cuando se les atasca en la garganta
el humo de sus errores
y el dolor de dejarme aquí.
Me dejan sin sus trajes enteros,
sin el color de sus corbatas.
Solo quedan las agujas del tocadiscos
clavadas en mi sien.
Desaparece la estela de sus perfumes
y solo queda un olor a podrido,
a colillas y a masoquismo vulgar.
Me dejan y se dejan
en el borde de la línea final
perdiendo en su rendición
lo mejor que les pudo pasar.
Y dejan un dolor en tanta lengua
un adiós Nonino, j'oublie, j'oublie.
Y no logro decir adiós, tampoco olvido
porque al final todos se van, pero se quedan aquí.
---
No. Yo soy una persona feliz. Nunca hago drama, ni me hago problemas con nada. Para mí la vida es simple, para mí. Y todo esto lo digo literalmente, sin ninguna ironía o sarcasmo.
Pero cuando entran los otros... qué tan fácil sigue siendo la vida? Más si tienen la tendencia de irse, de incluirme en sus listas de promesas a olvidar... Porque como soy solo una samaritana, que siempre hace favores sin que le paguen, que anda salvando caídos en el camino, que nunca es foto de carnet, que es la caja fuerte del dolor, cuya mayor palabra es callar... todos, al principio de todo, se le van... (Gracias, Patxi)
Yo no me complico. Solamente insisten en complicarme. De día las ausencias no me duelen. Pero en un domingo, en este domingo, de noche, sin haber tenido almuerzos, fiestas ni nada especial y para peores, sin alguien con quien curarse las lamentaciones... (más bien con otro que sigue dando en el punto) es lógico que se me baje la presión, me de frío en las manos, me cueste respirar, coma como un cerdo y hasta me de por escribir...
Mañana voy a amanecer bien. Voy a seguir siendo la DaniMu de siempre. Ante cualquier pregunta sobre tristezas, responderé incansablemente que no. Tal vez en el bus me asalte una que otra memoria y me quede ida viendo por la ventana... pero esto en contra lo demás que tengo en la vida es una pequeñez. Sin embargo, el cangrejo ermitaño Estela tiene el interior de su cuerpo muy blando, pese a que lo cubra con una enorme concha en su espalda. Y siente! Siente...
Lo que no significa que necesite ayuda. Nada más necesito escribir.
Voy y vengo
"Mas la vida tiene abismos insondables, hay caminos del destino intransitables, hay recuerdos del amor inolvidables y hay vacíos imposibles de llenar"
Me voy de la angustia,
de las noches con ventanas
vacías de argumento y de luz.
Vengo para encontrarme con la tinta regada
manchando cada letra
de las temidas etiquetas.
Me voy de las navajas,
del cenizero donde caí en curda,
sin memoria y sin alcohol.
Voy hacia un gris más claro,
a una Violetta sin Alfredo,
sin cruces ni delicias,
ni finales sin final.
Me voy de los trastornos
que desembocan en excusas,
aunque lo samaritana me palpite
entre las manos y la sien.
Vengo a mi vida
iluminada con sombras
volviendo a ser lomografía
sin el sepia de su espectro.
Porque tengo que arrancar las etiquetas con nombres incómodos y ser yo, oséase, ser feliz... Y volver a lo bueno, a lo que está volviendo y a lo que vendrá... vuelvo a ser de colores, con el lado oscuro del corazón iluminado por el gris... 9 jaja!
Las etiquetas
El lado oscuro del corazón I, de Eliseo Subiela
Me gustaría lograr pasar una noche
sin encontrar una sola etiqueta.
No sé cómo lo hacen
a veces están de más
a veces se esconden
pero están.
Están en el miércoles por la tarde,
en los baños de la escuela.
En mi casillero, en mi arco de joyería,
en el balcón de un café.
En Guleghina, Amelita,
Milva, en todas mis mujeres,
en todos mis hombres.
En el mate de las seis,
el desayuno de los jueves,
en las cabezas revueltas
y las charlas abstractas.
En un juego de niños,
un brazo anatómico,
un instrumento sensual.
Hasta en mi tango y mi voz.
Hasta en mi tango y mi voz
y todo lo demás.
No tienen ningún nombre
sólo dibujos en blanco y negro
que huelen a desapego
apestan a aterrizaje
y se pudren con el tiempo.
Pero muy pocas veces se caen,
y cuando lo hacen puedo dormir
para soñar con etiquetas.
Es exactamente la soledad tan concurrida de la que hablaba Mario... No es precisamente por algo, por alguien, sino por mí... por cada yo que decide sentirse solo por turnos. Por los yoes que siguen perdiendo y pese a eso, siguen creyendo, deseando, esperando. Que son felices en su indiferencia, pero palpitan cuando se encuentran con una etiqueta. Y son siempre más corazón que razón.
La piedra en 7
Pour "l'enfant"...
Te quiero en mis brazos de vez en cuando
cada vez que por instinto materno se entrecruzan
y en ese espacio cabés vos.
Te traigo a mi ciudad, a mi derecho,
y te doy de comer ese suspiro idiota
esos discos gastados
y ese mate tapado que ya no va más.
Sos tan orgulloso y dependés tanto de mí
que cuando me acerco dejás de llorar
y te chupás el dedo
callándote de un solo la fijación oral.
Al alejarme volvés a llorar
porque te das cuenta
de que sos el hijo de una puta
que no supo esconder la muñequita
bien abajo de la almohada.
Es por eso que tenés que volver al campo.
Pero no mirés para atrás
tu mamá no está triste
solo algunas veces en la noche
me duelen los zapatos, el brazo y el pecho
y me pongo tonta.
Pero no creás que soy tonta por violeta,
sos vos el que jamás entendés
y llevás la muerte en promoción
con tu derecho de ciudad.
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Lo malo (y bueno) de las letras es que cada uno las acoge como puede, quiere o no quiere. Lo malo (y lo bueno) conmigo y las letras es que mi vida es un collage de literaturas. Por eso tengo que tener cierto cuidado con lo que leo, porque a veces salta a mi realidad. Y me convierto en quien quiero (y no quiero) ser.
Lloré con el 32, Julio. Después de todo, no tengo el corazón tan duro...
Puente Alsina
Talvez sea porque he leído
sobre demasiados mundos
que he querido construir el mío
a costa de tu ausencia.
A lo mejor sea la falta
de cosas que hacer
y el exceso de tiempo.
O el exceso de cosas
y el poco tiempo para pensar.
Pudo haber sido por vos
y esa cualidad de atracción
que es directamente proporcional
a tu acento.
O quizá sea por mí misma
que me dejo caer inconsciente
con un cigarrillo de chocolate
derritiéndose en mi boca.
Por mi papel de ausencia
y el anonimato perpetuo
que pude haber atropellado
arrojándolo al primer colectivo.
Pero se cayó el Puente Alsina
dejándome a un lado
y dejándote a vos
en cualquier otro lugar.
Menos aquí.
Blah, blah, blah, etc.... Necesito ocuparme. Pronto. Talvez porque ahora sigo jugando, pero más a la segura, más a la distancia, más a lo tonto... Pero necesito dejar de jugar.
Créditos fotogenéticos:
© Foto+nostalgia por DhaNiMu
©Luces de pista por Aeropuerto de Ezeiza.
Creo que todavía no lo he superado.
Vuelvo a vos
“Vuelvo al sur, como se vuelve siempre al amor…”
Volví a vos por una jugarreta más
de esas que suele hacer Don Dios conmigo
cuando está aburrido y cansado
de inventarle guerras a Bush.
Porque le resultó muy gracioso
juntarnos en diferentes avenidas,
cuando pudo haber sido en Florida
o donde fuera, eso está de más.
Volví a vos, y por eso abrazo de nuevo
a tus calurosos amaneceres,
mientras acá huracanan las ventanas
y las hojas se suicidan con el viento.
Me dejo sentir loca y pueril,
condiciones claramente vedadas
en lo lozano de mi adultez.
Vuelvo a vos, y así, a mis letras,
a mis fetiches surrealistas.
Vuelvo al sur, a caminar tus calles
aunque haya vuelto sin encontrarte.
No sé, no sé, no sé... No sé que pasa y no creo que quiera saberlo...
Aún...
Mi Cinema Paradiso
Alfredo: …Totó, ¡márchate! Esta tierra está maldita. Mientras permaneces en ella, te sientes en el centro del mundo. Te parece que nunca cambia nada. Luego te vas un año, dos y cuando vuelves, todo ha cambiado, se rompe el hilo conductor: no encuentras a quien querías encontrar, tus cosas ya no están. Has de ausentarte mucho tiempo, muchísimos años para encontrar a tu vuelta a tu gente, la tierra donde naciste. Pero ahora no es posible. Ahora creo que estás más ciego que yo.
Totó: ¿Quién dijo eso? ¿Gary Cooper, James Stewart, Henry Fonda? ¿Eh?
Alfredo: No, Totó. Eso no lo dijo nadie. Esto lo digo yo. La vida… no es como la has visto en el cine. La vida… es más difícil... No quiero oírte más, sólo quiero oír hablar de ti.
Mi cinematógrafo ya está cansado
de tanto fin de cinta…
Vomita a la hora de los créditos,
tirita cuando la gente se va…
Cuando se queda solo
mascando los sobros
del filme que le atoró…
Ya se agota cuando siente
que la risa y el llanto se esfumaron
entre los pasos que se alejan,
despreocupados por decir adiós…
Y no le queda más que despedirse
entre acondicionados silencios
con la rabia tras la cortina.
Acepta el destino finito de su memoria,
mientras sonríe con boato
y canta su monótona sentencia:
“esto es todo, se acabó la función!”
Porque se me acaban las funciones... Justo una tras otra... Y no logro apagar el proyector, no puedo... Porque quiero que los tiempos nuevos no maten a los viejos... Si Totó pudo, de algún modo yo tengo que poder salir de mi Cinema Paradiso.
Poema baldío
Te sigo en tus cortes
como si me impusiera la sed
en un inexistente desierto.
Es como si de verdad
necesitara de tus letras
para suplir la carencia de las mías.
Bien podría alegrarte el día
(o amargártelo, quizás)
con la noticia de bendecir tus pies
(o maldecírtelos, talvez)
con la presencia de los míos
milongueando por tu avenida.
Mas me persigue tu estado efímero
de seguir aquí sin sentir tu abrazo.
--
Justo ahora nace el cadáver
de mi voluntad hacia vos
sobre este poema baldío.
--(Aún así e ilógicamente,
rompo con mi promesa
de no volver a inhalar
tu inspiración banal.)
Es bueno saber que con la mayoría de edad parece que he adquirido la capacidad de volar sin estrellarme. En otras palabras, el poder distinguir entre "sueño" y "realidad" sin joderme la existencia.




