Acostumbrada a vivir historias
de una vida en tres minutos,
con dos notas muere el sueño,
con otras dos vuelve a empezar.
Unos son un pasatiempo,
otros transitan sin mirar
que su paso canyengue
es amante del compás.
Y pierde el tiempo aterrizando
porque no todos la hacen volar,
mas cuando alguno le abre las alas
es la mismísima luna
dirigida por nubes
en un etéreo ritual.
Anda siempre tras la pista
del último guapo fatal,
lo encuentra una noche...
--
lo siente en el día
pasar al frente suyo
como pudiendo oler al deseo
que la hizo ser luna
lo busca y no lo encuentra
mata la angustia pintándose la cara
en la milonga
lo colma de tangos y de abrazos
y recorre su nuca
como una serpiente
su taco levantando el pantalón
la mirada del guapo entre ochos
clavada en el suspiro de María...
--
Y lo pierde de nuevo.
María baila el tango como ninguna
porque otra vez se ha partido el corazón
por buscar vivir la historia de una vida
más allá del espacio tangible de una canción.





0 chamuyos:
Publicar un comentario