Teoría del cigarro de chocomenta

sábado, 23 de mayo de 2009
Casi siempre ocurre un viernes. Lo prendés y todo empieza. La cabeza se le pone roja y se le empiezan a quemar las entrañas. Sólo basta un poco de fuego asistido y un leve toque con los labios. De esa ignición sale una obra de arte maravillosa. Fácil, instantánea, pero inigualable. Es un action painting etéreo, un dripping a la inversa que no necesita ni pintura, ni lienzos, ni Pollock. No se puede colgar en una galería física. Porque estás haciendo arte de verdad, arte libre. El humo desaparece, el lienzo es el espacio infinito de la noche y en la única galería que se puede quedar ese arte es en tu cabeza, adonde muta, cambia de lugar, vive, es. Y gracias a esa obra de arte la luna empieza a rodar por Callao, de Vieytes comienzan a aplaudir "viva! vivan los locos que inventaron el amor!".

Entre charla y charla, beso y beso, la distancia se va acortando. Vos te vas haciendo más mujer y él se va haciendo más hombre. Sabés que entre trapecio y pectoral mayor (tus músculos favoritos, desde luego) hay algo que late (tu sensación favorita, desde luego). Se te calientan cada vez más los dedos (y los labios, y la cara, y...), la distancia se acorta aún más. Te sentís personaje de libro, protagonista de película. Pasajero en primera clase, ropa americana de segunda mano, país del tercer mundo, pensador de cuarta categoría. Por ilusa de quinta, te queda una fe absurda de que ese bosque de rojo nadie lo va a talar.

Cuando sentís más calor, cuando todo te sabe mejor, cuando tenés el action painting más cerca de los ojos, ocurre una serie de fenómenos extraños. El bosque se autotala. La noche se vuelve más negra. El cuerpo se pone laxo. Él apoya la cabeza contra la mesa y se apaga. Se apaga y se acaba. Lo dejás agonizar en un cenizero y ahí sin ayuda se termina de morir lentamente. Vos seguís tu vida, con la esperanza de que mañana él amanezca respirando el mismo aire que vos.

Sin embargo, te levantás al día siguiente y lo único que queda es una tos incómoda y sola. El bosque caído se te quedó en la garganta. Y podés cantar mejor el tango. En todo sentido.

Casi siempre ocurre un viernes. O cuando no tenés nada más que hacer. No te gustaría darle más tiempo. Eso de las adicciones no se te dan. De vez en cuando pensás en él. En esa obra de arte que nadie logra entender (a veces ni siquiera vos). La gente te pregunta con enojo que por qué lo hacés. Vos respondés que no tenés nada que perder. Quien sabe si sea cierto, pero el hedonismo te dicta que la tuya es la única verdad. Si fuera el caso, podrías darle muchas otras explicaciones. Que te sentís sola. Que necesitás más felicidad (lo cual llegaría a ser algo parecido a la gula). Que necesitás relajarte. Que fijación oral, que complejo de Mesías, que trauma freudiano, que obsesivo-compulsivo. Que me da la gana.

Talvez no tenga porqué explicarlo. Son cosas que pasan, te encontrás con algo que te gusta y obviamente lo insertás en tu vida. No adicción, no dependencia. Simplemente hedonismo. Querer que tu vida sea un viaje de placer sin complicaciones. Sin complicaciones.

Pese a eso, lo único que te queda es esa extraña tos al levantarte. Y una voz Varela. Y ya.

Que buena y mala la vida cuando se quiere un cigarro.


Que quede claro que cualquier relación con hechos reales es mera coincidencia.

Gracias especiales a la co-creadora de la maravillosa Teoría del cigarro de chocomenta (secuela de la del Ron 116), que abarca un campo de estudio mucho más amplio y menos poético que el que abarcó este berreo. Gracias, Dani!! Yo a uté la amo! Que viva el rincón de la Teoría los viernes por la noche! Jajaja!

2 chamuyos:

  1. Anónimo dijo...:

    Heeeeeeeeeeey me encanto o sea es la parte poetica de ayer en la noche con un cigarro y el piso mojado!!!! awwww!!! Yo a ute tambn la amo...DEMASIADO y amo volver a las viejas teorias!!

  1. dAdAniMu dijo...:

    Sí osea... yo tirada en una esquina con Bailey's intravenoso y viendo el humo y la cabeza del cigarro diciendo cosas no muy inteligentes... Ay no no, que cansao que se puso en algún momento! Pero se gozó, se gozó tantísimo! Teorías aún mejores, mucho mejores! La amo oyó?? :D

 
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