...Y ser feliz es mi color de identidad!

domingo, 19 de abril de 2009

Si, yo tomé la foto, foto mía!!!!!!



Ayer le dijimos adiós a Facundo. ¡Frase fuerte!

Yo tengo en mi vida -si se pudiera llamar así- un salón de fama. Gente que ha pasado por mi vida haciendo maravillas. Un día voy a hacer un post de todos, pero hoy la cosa va a tratar específicamente de uno: Facundo Cabral.

Él forma parte de mi historia. Desde muy pequeña lo escucho gracias a mi mamá, casi siempre que íbamos en el carro íbamos con él, para respirar esa felicidad tan necesaria. Además, mi mamá cuenta una curiosa historia, de esas que pasan si uno se deja sorprender (como dice Facundo). Ella fue a verlo la primera vez que vino, ahí en un zacatal de la U. Le valió un derrame en un ojo de la bofetada que mi gentil abuelo le dio al volver, pero eso es sólo anécdota. Para mi mamá significó mucho irlo a ver ayer, pues había que cerrar ese cíclo: la primera y la última vez.

Es otra cosa ver. Porque el Melico (el amado Melico ♥!) se llena de un cúmulo de buena vibra tan rico... es toda una convención de la buena vibra! Y eso hace tanta falta hoy en día...

El concierto fue muy corto. Bueno, por lo menos a mi se me hizo demasiado corto. Pero es que no iba a ser fácil... Ni para él, ni para nosotros. Pero como él dijo, seguimos juntos en espíritu, no nos vemos con los ojos físicos, sino con los del corazón... Por cierto, eso me hizo soltar un poco de lágrimas felices. Entendí que no es mala la ausencia, y que mucho menos lo es recordar... Ahora no tengo miedo de ver a los que extraño con esos ojos, que son menos ciegos que los físicos (que tienen -2.75 jaja!).

Lloré con todas las canciones, y me encanta eso! Porque las lágrimas felices son lo más rico del mundo, en lo personal me hacen sentir más viva. Y ese era el punto... salir más vivos. Porque el que la sangre fluya por un organismo no garantiza que esté vivo.

Estar más atento, ser para uno, no tener miedo, seguir los sueños... Son demasiados los mensajes. Mensajes prácticos (tan prácticos como doña Sara). Principios fáciles. Son cosas que caen muy cuando uno se anda buscando, en el preciso instante donde estoy pasando por un momento de positivización (eso existe?) en mi vida.

Estaba en el palco dos a la izquierda. Todo estaba fríamente calculado. Por experiencia propia, sabía que el límite de visión cuando uno está ahí subido son las primeras dos filas de luneta y los primeros dos palcos. El resto no se ve, por bondad hacia el pánico escénico. Sin embargo, las filas de luneta están más abajo que el escenario, uno no las detalla tanto. En cambio, los palcos están en la misma línea de visión, osea, es básicamente estar ahí arriba. Facundo dejó la guitarra, se levantó y efectivamente. Salió por la izquierda. Y decía adiós con la mano, volviendo a ver directo adonde estábamos nosotras (oséase yo, que era la que estaba más cerca jaja). Y dejé de aplaudir para despedirme, y sé que me vio. No era necesario decir nada. Porque en ese gesto, nos decíamos "gracias".

Gracias, Facundo. Gracias por ser de profesión vagabundo, por recordarnos que somos humanos. Por ser el intérprete de la vida, que a veces habla lenguas que no conocemos. Gracias por darme la fe en que todos podemos ser así, embajadores de la felicidad. Solo basta con saber que no somos de aquí, ni somos de allá... que no tenemos edad, ni porvenir... y que ser feliz es nuestro color de identidad!

Gracias!
 
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