Móvil estable de Alexander Calder en Stuttgart... Son como bichitos que me caminan entre las neuronas...
Aquí estoy, ahogándome en mi fin de semana determinante. Y cómo no, si mis cuatro pasados meses dependen de lo que haga ahora.
No sé con certeza que me pasa y por eso escribo. No sé si estoy mal de la presión. Si son los dobleces de la tela o la escultura cinética. Si será el exceso de humo de ayer, o el exceso de otras cosas...
Porque los viejos tiempos últimamente vuelven más que nunca. Hasta los viejos más recientes. Y no logro salirme del jueguito este (terrible por cierto). De tanto pegar brincos se me va el aire. Sí, creo que eso es. Por eso a veces intento jugar Moonwalker para intentar respirar aunque sea un poco. Para sentir que al fin salvo a alguien y complacer a mi yo samaritana.
De repente me encuentro con que mi proyecto de diseño es tan capítulo dos. Juro que no fue intencional. Resulta que en medio de mi hiperventilación me hallo pintando móviles. Sï, pintando móviles. Calder y Cortázar (y un autor desconocido... y el Champú Sindo) en un sólo proyecto. Que predecible que soy (y sin embargo, no pensé porqué me empecinaba tanto en hacer un móvil). Un móvil estable. Me encanta, es un oxymoron real.
Yo sé que parezco una loca. Ya no tengo sentido cuando escribo. Tampoco cuando actúo, ni cuando siento. Pero esto hasta qué punto es malo o bueno? Me siento víctima de las circunstancias, porque yo sé que no es mi culpa, pero tampoco es de alguien más. No sé si por bien de mi sanidad mental dejar todo esto y no volver a sentir nada nunca más. Pero tendría que dejar de escribir, de cantar desde más adentro, de bailar como si supiera... pero a lo mejor sería felíz. No sé. Esta es una de las noches en la que no se sabe mucho de nada... Nada de nada.
Sé que se me viene el mareo...
Inhalo...
Porquesemearremolinanlasausencias(hausencias,dije?)yeldeliriumtremensporelsíndromedeabstinenciadelamor(amor,dije?)ylasmamparasquemeseparandemisamigosymehacensentirtodavíamássólaporquesemeescondetantaverdadylaverdadesonocooperaparaqueyodejedetemblarycomienzearespiraryatrabajarenmisemestreyavecesmedanganasedearrebatarlelaplumaajulioyempezaraescribirmipropiavida...
Exhalo...





Al final de cuestas es eso, uno pinta un movil y termina siendo llevado por uno mismo a esas esquinas desconocidas o demasiado conocidad para ser aceptadas...
esta nena se identificó tambien, otro oximorón mental... a lo puro Ortega y Gasset... estúpidas circunstancias....