Nosocomefobia - ¿Hospital? No, gracias.

viernes, 19 de diciembre de 2008
Y bueno... ahora que (para la poca fortuna de los radioescuchas) tengo menos que hacer, voy a tratar de escribir más seguido. Aunque sean tonteras. Porque un señor muy sabio me dijo un día que eso debo hacer, por lapsos de tiempo le he estado haciendo caso... pero por otros muy prolongados no.

Así que aquí vamos.





Nosocomefobia. Logré aprenderme ese nombre tan enorme, es un éxito. Pero solo porque es algo que creo que me pasa.

Es el miedo un poquitillo descontrolado a los hospitales.

Rebuscando entre las tonteras que escribí hace mucho, un día de estos encontré una cosa que decía algo como que no me gustaría que ni yo ni ningún familiar mío sufriera de ninguna enfermedad. Obvio, primero que todo porque es horrible que la gente se enferme. Pero también por el egocéntrico deseo de no tener que pisar un hospital.

Y claro, al que no quiere jarabe, dos cucharadas. O como sea que diga el maldito dicho, no sé! Jaja!

Eso que escribí fue hace un poco más de tres años. Y claro, unos meses después me iba a encontrar en el pabellón de hombres del México con mi papá. Y hoy en el Calderón con mi abuelita.

Y sí, la vi pura vida, por dicha. Pero que me horrorizé, me horrorizé.

Nos bajamos del bus por la Biblioteca Nacional. Caminamos un poco y ahí estaba. Feo como él solo, el Calderón Guardia. Bueno, la verdad me lo imaginaba más feo por dentro, pero es feo, aún así. Y a Daniela le empezó a entrar ese miedo... Más que todo porque hace años en ese lugar se mezclaron a la perfección dos de mis fobias más grandes: la de los hospitales y la de los lugares quemados. No, al fuego no, a los lugares quemados. Cuando vi las noticias de eso, tuve que dormir con mi mamá. Es una fobia rara, ni tiene nombre. Pero otro día escribo sobre eso.

Pero Daniela iba acompañada, entonces no se podía hiperventilar así, porque sí. Entonces se tragó ese recuerdo televisivo y entró. Y equivocose de entrada, por supuesto. Salimos y por recomendación de mi hermana, dimos vuelta y volvimos a entrar por otro lado. Nos sentamos a esperar alguna idea y mientras, erré al leer el rótulo que adornara la entrada del ascensor #1: "Elevador exclusivo para desechos y cadáveres". Lindísimo. Se lo comenté a mi hermana y ella, persona valiente y burlista dijo: "Mire, mire! Se abrió!". Y Daniela era pulpa de papel, blanca, fría y aguada. Entonces con un "a mi se me hace que esto no es emergencias" salí corriendo con mi hermana detrás.

La logramos finalmente, emergencias. Salió mi tía a darnos las tarjetas de ingreso y como se suponía que Daniela es la mayor, más valiente y mejor orientada de las hermanas Murillo Castro, me dijo que entrara sola unos 10 minutos después, para que no se dieran cuenta de que entraría una persona de más. Solo tragué fuerte y acepté mi destino. Salí del edificio para sentir el airesito y al poquito tiempo mi hermana me llamó para que entrara.

Sola. Entré solita. Y no tenía idea de adonde ir. Camillas, enfermos... aaaaaaaaaaaaa! Mientras intentaba mantener una respiración digna de un yogi, dejé que mi instinto me guiara y encontré el ascensor. No, el de cadáveres no. Aunque si me lo imaginé cuando entré. Imaginación mala, muy mala.

Finalizé mi misión cuando encontré la enorme sala de medicina interna, con abuelita, hermana, tía y todo. No era precisamente un remanso de paz, pero me sentí mucho más tranquila al ver que estaba felizmente acostadita en su camilla, con toda la pata. Bueno, no con toda, con un poco de ericipela, pero bien.

Vacilé, jodí, naturalmente... así somos los Murillo, que ni en un hospital logramos quedarnos queditos. Hablamos sobre la familia, los amigos, la U, el perro, la casa. Y entre tema y tema, mi dama-voluntaria tía dijo "aah, aquí en este cuarto se mueren como dos por día. Aquellos dos del fondo ya están agonizando." Ni para qué. Pulpa fui de nuevo, más aguadita. A mi se me moría uno ahí y yo me descomponía. "Aah... aaa... aaa... abuela, no quiere acomodarse? La veo incómoda..." pude decir, mientras trataba de dejar de ver hacia el ring con la muerte.

Seguimos ahí, paca paca, hablando sobre todo. Llegó la hora del aseo y la hora de irse. "Chaito abuela, va a ver que ya va a estar afuera para navidad, comiendo tamales!" Chao, chao, y salimos. Bienvenida de nuevo al mundo real, camillas, enfermos... aaaaaaaa! Yo casi corría por ese laberinto, es que es lo más enredado del mundo! Es que como no correr, si solo puertas feas como "quimioterapia" -osea, malos, malísimos recuerdos- y "morgue" se encontraba uno? De solo acordarme me quiero hiperventilar!

Cuando al fin salimos, yo solté un "ay mae, gracias a Dios". "Gracias a Dios qué?"..."Di, haber salido!"..."Mae, cual es su miedo?"..."No no, di.. es que tiene una vibra muy pesada esa vara"... Vibra pesada es poco! Es que... es feooooo...

Lo peor es que la post-impresión cuesta un montón quitársela. Fui a tomarme un café con una amiga, me senté a ver tele con mi mamá, escribo esto, lo que sea. Es horrible tener una imaginación así a veces, porque solo me veo al frente de la puerta de la morgue y esas varas!! Yo creo que ni a parir un hijo vuelvo yo a un hospital!

Los sacrificios que uno hace por vos, abuela!

Tendré nosocomefobia, o no?

2 chamuyos:

  1. Zafiro Mizuo dijo...:

    Jajaja
    A mi me parece que lo que le tenes no es miedo al hospital, si no miedo a la muerte y las enfermedades. Te volviste pulpa por el ascensor de cadáveres y por los agonizantes.
    Puede que sea eso, más que en sí el hospital, y para ti sea un símbolo de muerte subconcientemente.
    Yo sinceramente me crie en el Calde por mi abuela que era neuróloga ahi, asi que siemrpe estuve acostumbrada al olor, las salas y ese tipo de cosas. Supongo que la muerte no es algo que me asuste, probablemente sea el tipo de persona que le da curiosidad.
    Eso me recuerda ¿que harás cuando nos lleven a la morgue de la U en dibujo?
    Carlos se emociona pensando en eso, pk ellos son los que tienen los cadáveres y los estan disecando asi que ¿podrás? Si no, aqui tendras tu club de apoyo y la bolsita de papel para no hiperventilar.

  1. dAdAniMu dijo...:

    Y sí, seguro debe ser eso... No sé, no sabría decirlo jaja. Es que no sé, es una vibra muy pesada porque di... ahí como que terminan muchas cosas jeje...
    Digamos que yo siempre evado ir, gracias a Don Dios por mi mamita farmacéutica que me tiene en todas a pura pastilla jaja.
    No creo que sea la muerte en sí lo que me de miedo, sino... como, los signos de lucha. Osea, las marcas de sufrimiento. Y sí, no sé como voy a hacer cuando nos lleven a la morgue, no tengo idea de lo que va a ser de mí! Digamos, en el momento si me siento mal, pero es peor cuando llego a tratar de dormir. Tengo una imaginación muy mala.
    Creo que el equipo de apoyo lo voy a necesitar jaja. Y en la noche supongo que voy a hacer lo que hice ayer. Puse a Gardel, hice un paseo por el Abasto y me dormí felizmente jaja.

 
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