Leído hoy en Simplemente Tango!
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Estaciones de ventura
Cuando la primavera pasó
con sus zapatos floreados
por la ventana en la que vos y yo
robáramos al tiempo su luz,
ella acunó nuestro cariño
y lo alimentó con su albor.
Y vivimos prósperos y felices
porque supimos que ahí estaba el amor…
Y se fue… se fue la primavera
como todo lo que tiene que partir.
Ese cariño al que ella le cantara
con su voz de caléndula tibia
creció y multiplicó su calor.
Haciéndose llamar “verano”,
nuestras sonrisas alumbró.
Y vivimos prósperos y felices
porque la alegría nos coreaba en su fulgor.
Ese fulgor cayó con las hojas
de nuestros árboles de pasión.
Se vistió el tiempo de amarillo
y la ventana regaló su color.
Con nombre de melancolía
el otoño apareció,
lleno de fotos grises,
viento azul y rojizas avenidas.
Se paseó por las calles el pasado
y tiñó el tiempo de omisión.
Y vivimos prósperos y felices
porque acordamos vivir mejor.
Finalmente, vino el invierno
y cubrió las heridas con el perdón.
La nieve envenenó aquellas hojas
que alguna vez acariciaran nuestro amor.
Más nos dimos cuenta que cuando nieva
el frío grita que vendrá algo mejor.
Y vivimos prósperos y felices
porque bien supimos aprender
que nunca se dice adiós.
Cuando la primavera pasó
con sus zapatos floreados
por la ventana en la que vos y yo
robáramos al tiempo su luz,
ella acunó nuestro cariño
y lo alimentó con su albor.
Y vivimos prósperos y felices
porque supimos que ahí estaba el amor…
Y se fue… se fue la primavera
como todo lo que tiene que partir.
Ese cariño al que ella le cantara
con su voz de caléndula tibia
creció y multiplicó su calor.
Haciéndose llamar “verano”,
nuestras sonrisas alumbró.
Y vivimos prósperos y felices
porque la alegría nos coreaba en su fulgor.
Ese fulgor cayó con las hojas
de nuestros árboles de pasión.
Se vistió el tiempo de amarillo
y la ventana regaló su color.
Con nombre de melancolía
el otoño apareció,
lleno de fotos grises,
viento azul y rojizas avenidas.
Se paseó por las calles el pasado
y tiñó el tiempo de omisión.
Y vivimos prósperos y felices
porque acordamos vivir mejor.
Finalmente, vino el invierno
y cubrió las heridas con el perdón.
La nieve envenenó aquellas hojas
que alguna vez acariciaran nuestro amor.
Más nos dimos cuenta que cuando nieva
el frío grita que vendrá algo mejor.
Y vivimos prósperos y felices
porque bien supimos aprender
que nunca se dice adiós.
Esto lo escribí el viernes pasado... Habla sobre el amor en todos los tiempos, en todas las estaciones de la vida. Por eso el positivismo se mantiene a través de todo el poema. Es parte de mi estilo los poemas largos. Bah... La foto, como siempre, es mía. Era un ramito de flores que estaba muriendo... y bueno, son lindas, no?





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